De los 4:42 minutos que dura el video me quedo con los últimos 40 segundos en los que aparece una relación de conceptos a reconsiderar a raíz de la irrupción de la web 2.0
Repensar: derechos de autor, autoría, identidad, ética, estética...
En la web inicial los derechos de autor quedan claros y existe, además, el copyright para garantizarlos. Junto a la web social cobran fuerza términos como Creative commons o copyleft que aseguran el uso compartido de la propiedad intelectual mediante la entrega de los conocimientos al dominio público.
La autoría, lejos de quedar diluida entre este inmenso número de aportaciones que representa toda la información que generan los usuarios de la web social, emerge con firmeza; se asocia al prestigio (pensemos en los seguidores, los enlaces y las citas que pueden surgir de entre los millones de internautas que colaboran y crean a diario)
El concepto de identidad es el que quizá se está viendo más amenazado ante fenómenos como la gran profusión de redes sociales, por ejemplo. La cultura de la adhesión, tal y como recoge el Grupo Cooperativo de las Indias, no favorece al individuo porque lo aparta del compromiso y la reflexión. Sin embargo, la web 2.0 también otorga el poder al usuario (individuo) al convertirlo en productor de la información. Por lo tanto, todo el mundo puede crear lo que le apetezca y a la vez elegir lo que más le convenga.
En cuanto a la ética, no puedo evitar relacionarla con una idea extraída de El poder de las redes de Ugarte (bibliografia básica de la asignatura que os recomiendo, ¡no os dejará indiferentes!) Me refiero a la ética del hacker, que al parecer ha heredado el blogger, al no diferenciar en el proceso creativo de su bitácora, el desarrollo de temas profesionales de las cuestiones propias de su vida privada. También en cuanto al sistema de incentivos, puesto que éste se basa prácticamente en el prestigio, ya mencionado en relación a la autoría. Cito a Juan Urrutia en su prólogo a El poder de las redes:
"En un mundo en el que la información y el poder fluyen por una red distribuida, la abundancia es más relevante que la escasez e impone sus figuras retóricas. Lo importante no es ciertamente la remuneración, sino la reputación de saber conducir sobre este terreno, y el origen del poder no está en el secreto, sino en su divulgación, no en atesorar, sino en el regalo gratuito, en el potlatch de ideas."
En relación a la estética, entendida como una parte del proceso creativo bello y armónico, como el poder de la imagen, de las representaciones gráficas, de las visualizaciones, etc. pensemos en las enormes posibilidades que proporcionan las herramientas 2.0 en este sentido: Flickr, Picasa, Jumpcut, Slideshare, Songbird, entre muchas otras. Todas ellas facilitan el proceso creativo al haberse simplificado el acceso a los instrumentos y entroncan con el darwinismo digital (que he descubierto en Planeta web 2.0) la oferta de este tipo de productos se renueva a menudo en forma de un amplio abanico de aplicaciones, pero solo sobrevivirán los mejores.
El cambio que se aprecia en la retórica se plasma en las nuevas formas de utilización del lenguaje: chat, sms, smiles, lenguaje icónico, etc.
El concepto privacidad (por su ausencia, básicamente) lo relaciono con las redes sociales; de todos es sabida la gran cantidad de datos personales que circula alegremente por ellas y que no deja de ser, en muchas ocasiones, su principal atractivo para gran parte de sus usuarios.
Y acabo con la autoridad (o el poder) y para ello recurro a Hugo Pardo en el cuarto capítulo de Planeta web 2.0 donde menciona al preferential attachment (adjunción preferencial) de las redes sociales:
"...aunque todo el poder queda en manos de los grandes conectores o hubs, nodos con un extenso número de enlaces. Líderes de opinión, carismáticos y grandes divulgadores, crean tendencias y modas, imponen nuevas fórmulas sociales y extienden ideas. Ellos son el oscuro objeto de deseo de la publicidad y el marketing y quienes lideran el preferential attachment de la web 2.0 dejando escasa atención para el resto de participantes de la red."
La autoría, lejos de quedar diluida entre este inmenso número de aportaciones que representa toda la información que generan los usuarios de la web social, emerge con firmeza; se asocia al prestigio (pensemos en los seguidores, los enlaces y las citas que pueden surgir de entre los millones de internautas que colaboran y crean a diario)
El concepto de identidad es el que quizá se está viendo más amenazado ante fenómenos como la gran profusión de redes sociales, por ejemplo. La cultura de la adhesión, tal y como recoge el Grupo Cooperativo de las Indias, no favorece al individuo porque lo aparta del compromiso y la reflexión. Sin embargo, la web 2.0 también otorga el poder al usuario (individuo) al convertirlo en productor de la información. Por lo tanto, todo el mundo puede crear lo que le apetezca y a la vez elegir lo que más le convenga.
En cuanto a la ética, no puedo evitar relacionarla con una idea extraída de El poder de las redes de Ugarte (bibliografia básica de la asignatura que os recomiendo, ¡no os dejará indiferentes!) Me refiero a la ética del hacker, que al parecer ha heredado el blogger, al no diferenciar en el proceso creativo de su bitácora, el desarrollo de temas profesionales de las cuestiones propias de su vida privada. También en cuanto al sistema de incentivos, puesto que éste se basa prácticamente en el prestigio, ya mencionado en relación a la autoría. Cito a Juan Urrutia en su prólogo a El poder de las redes:
"En un mundo en el que la información y el poder fluyen por una red distribuida, la abundancia es más relevante que la escasez e impone sus figuras retóricas. Lo importante no es ciertamente la remuneración, sino la reputación de saber conducir sobre este terreno, y el origen del poder no está en el secreto, sino en su divulgación, no en atesorar, sino en el regalo gratuito, en el potlatch de ideas."
En relación a la estética, entendida como una parte del proceso creativo bello y armónico, como el poder de la imagen, de las representaciones gráficas, de las visualizaciones, etc. pensemos en las enormes posibilidades que proporcionan las herramientas 2.0 en este sentido: Flickr, Picasa, Jumpcut, Slideshare, Songbird, entre muchas otras. Todas ellas facilitan el proceso creativo al haberse simplificado el acceso a los instrumentos y entroncan con el darwinismo digital (que he descubierto en Planeta web 2.0) la oferta de este tipo de productos se renueva a menudo en forma de un amplio abanico de aplicaciones, pero solo sobrevivirán los mejores.
El cambio que se aprecia en la retórica se plasma en las nuevas formas de utilización del lenguaje: chat, sms, smiles, lenguaje icónico, etc.
El concepto privacidad (por su ausencia, básicamente) lo relaciono con las redes sociales; de todos es sabida la gran cantidad de datos personales que circula alegremente por ellas y que no deja de ser, en muchas ocasiones, su principal atractivo para gran parte de sus usuarios.
Y acabo con la autoridad (o el poder) y para ello recurro a Hugo Pardo en el cuarto capítulo de Planeta web 2.0 donde menciona al preferential attachment (adjunción preferencial) de las redes sociales:
"...aunque todo el poder queda en manos de los grandes conectores o hubs, nodos con un extenso número de enlaces. Líderes de opinión, carismáticos y grandes divulgadores, crean tendencias y modas, imponen nuevas fórmulas sociales y extienden ideas. Ellos son el oscuro objeto de deseo de la publicidad y el marketing y quienes lideran el preferential attachment de la web 2.0 dejando escasa atención para el resto de participantes de la red."
La máquina somos nosotros...
¿y qué debemos hacer?
"Construir un hermoso blog como bitácora de una hermosa vida. Construir y cantar lo construido. Porque, al fin ¿puede haber mayor triunfo que el de construir la felicidad desde lo pequeño?"
El poder de las redes David de Ugarte
Me ha gustado mucho tu comentario Susanna, me permito reflexionar sobre alguno de los posibles efectos negativos que provoca la Web Social. Tú lo apuntas en el post, me refiero a la pérdida de privacidad. Sí, es cierto que uno de los atractivos de las redes sociales es la transparencia y la posibilidad de obtener información sobre las personas que nos interesan. Pero no debemos olvidar que los datos personales con los que poblamos la Red, de forma voluntaria, escapan de nuestro control y las empresas obtienen un beneficio económico directo con ellos. Semana tras semana observamos como la publicidad de facebook resulta más segmentada y agresiva. Desde esta perspectiva somos sujetos pasivos de un proceso de comercialización en el que somos mercancia.
ResponderEliminarMuchas gracias por comentar, Manuel.
ResponderEliminarCoincido totalmente con tus reflexiones y añadiría además, que uno de los grupos que más utiliza las redes sociales (por ser nativos digitales) son el colectivo de niños y adolescentes que se manejan en el mundo 2.0 como peces en el agua, pero que, en ocasiones, desconocen los posibles efectos negativos de sus incursiones en la web social. Este es un tema que me preocupa especialmente porque soy madre de un "hombrecito" de nueve años. Por eso me parecen estupendas las iniciativas como la de la CJEx (Consejo de la Juventud de Extremadura) que ha editado una guía sobre el uso responsable de las redes sociales y TIC's http://cjex.org/redes/ y cuya máxima es "Si no lo haces en vida real, no lo hagas en la web"